Hay un tipo de fotografía que personalmente he elegido que nunca haré, y es fotografía con propósitos publicitarios.
Las razones principales tienen que ver con mis ideas anticapitalistas, principalmente. No me sentiría coherente haciendo fotografías para marketing de marcas o empresas si considero que la sociedad debería funcionar de forma libre y altruista, no basada en considerar a las personas como compradores.
Precisamente este último aspecto es lo que hace que la publicidad esté planificada al milímetro para manipular psicológicamente, sea de forma más explícita o bien sutil, subliminal. Y esta manipulación nunca es neutra, muchas veces sirve para que empresas que mantienen prácticas dañinas intenten lavar su imagen, o para reflejar valores sociales que llevan a distintas formas de discriminación. Con todo eso se causa mucho daño y se crea un mundo frío y cínico donde importa más el marketing que la honradez, los sentimientos o la libertad individual.
Una muestra de esto es la publicidad de corte sexista. Tod@s hemos visto ejemplos de este tipo de imágenes, en las que se fomenta una imagen de mujer-objeto. Hace poco me encontré un ejemplo de esto al comprar un Mp4 (un "Bluesense" de los baratitos) en el que venían algunas imágenes de muestra, entre otras, éstas:
Para cualquiera que sepa leer un poco entre líneas, creo que está clara la lectura de estas imágenes...
La fotografía, al detener para siempre un trozo de la realidad, implica también una cierta responsabilidad de l@s fotógrafos y, sobretodo, de quienes emplean las fotos, en cuanto a publicarlas de formas que no presenten una visión del mundo sesgada ni, sobretodo, degraden a personas o colectivos.
La publicidad es éso, es frialdad, maquiavelismo, y falta de escrúpulos en cuánto a los daños éticos que provoca promover como algo bueno una vision del mundo como la de este ejemplo.
Desde luego, yo me alegro de no haber sido quien realizase esta ofensiva sesión de fotos.
Kali







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